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17 de mayo de 2009

Las claves del cambio del modelo productivo

Ha vuelto a primer plano la necesidad que tiene nuestro país de cambio del modelo productivo. Con el díscurso de Jose Luis Rodriguez Zapatero en el debate sobre el estado de la nación se dió un paso importante. La desaparición de las desgravaciones en la compra de la vivienda es un primer aviso a navegantes. Espero sinseramente que el interés electoral quede relegado a un segundo plano y las fuerzas políticas de la oposición reflexionen sobre lo que España realmente necesita y no sobre el beneficio electoral que pueden conseguir con una postura populista que defienda las subvenciones al sector.

Es un primer aviso sobre la modificación de la fiscalidad y las subvenciones a un sector que es responsable en parte de la difícil situación económica en la que nos encontramos. Pero no debemos quedarnos ahí. La mentalidad especulativa que poco a poco se ha creado en los ciudadanos más pudientes, ha provocado que la vivienda pase de ser un derecho a de los ciudadanos a un bien deseado e imprescindible que marca el modo de vida y prioridades de cada familia en aras de poder acceder a ella.

Debemos cambiar la percepción, transmitir la información, formar a nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Un cambio del ladrillo al ordenador es un proceso lento. Un proceso que necesita grandes inversiones en formación y grandes dosis de motivación para luchar del modo adecuado contra el fracaso escolar. Esta es la primera barrera con la que este necesario cambio se encuentra.

Entiendo la expresión "un modelo productivo basado en el ordenador" como una expresión que engloba mucho más y que realmente significa "un modelo productvo basado en el conocimiento". Eneregías renovables y biotecnología son dos ejemplos claros de sectores que precisan de ese conocimiento y en los que España se encuentra en una muy buena posición de salida a la hora de competir y aportar innovación.

Pero repito, es un camino largo que hay que andar día a día, con un objetivo final claro para no perdernos en él.Es obligación del estado marcar de un modo claro ese objetivo, cambiar la percepción de los ciudadanos respecto a esta nueva economía y que dejemos de pensar en los bienes tangibles, véase pisos, como la mejor forma de inversión y ahorro.

Eduquemos en conocimiento pero demos un paso más y trabajemos la actitud y motivación de los ciudadanos. Cambiaremos el modelo productivo, y ampliaremos la libertad de todos.

15 de mayo de 2009

La mentira no admite presunción de inocencia

Este Camps es la ostia. Los valencianos lo queremos un huevo. Lo único malo que tiene es que en cuanto encuentra la mínima escusa, no acude a Las Cortes para hablar de los nuestro. Deja a su amigo Costa, con esa labia fina que tiene y ese acento de trabajador curtido, para que defienda el cortijo.

Por que eso es la Comunidad Valenciana hoy en día. Un cortijo de un grupo de amiguetes que, ni tan siquiera, se han dignado a repartir los beneficios del poder con su partido. O a priori, eso parece. Tiempo al tiempo.

Un cortijo cubierto por unos medios de comunicación manipulados que emboban a la sociedad valenciana y ocultan cual es el transfondo real en el que vivimos. Un ejemplo claro lo tenemos en el ruido constante con el déficit de las narices en el que está entrando el Estado Español y lo malo que va a ser eso para las generaciones futuras. Y, ¿ que hay de lo nuestro ? En la Comunidad Valenciana vamos a estar pagando los dispendios de este cortijo durante más de una generación. Por cierto, una deuda generada en época de bonanza económica.

Amiguito del alma, aunque te queremos un huevo, vas a tener que hablar de lo tuyo ante un juez. Llévate las facturas de los trajes y haz lo imposible para que las escuchas teléfonicas en las que te han cazado sean declaradas ilegales por cualquier motivo, aunque sea por amistad con el juez.

El martes asumirás tus responsabilidades judiciales, si las tienes. ¿ Cuando asumirás las responsabilidades políticas ante los valencianos? Esas si que son ya una realidad

6 de mayo de 2009

Sorpresa!!!

La verdad, siempre ocurren cosas que te sorprenden, que te dejan alucinado. Acabo de escuchar a mi vecino gritar como un poseso “gol” o “no”, o yo que se lo que decía. Total, lo del Barça y el gol de Iniesta que cuando acabe escribir esto ya será del dominio público tanto para los que les interesa el fútbol, como para los que no.

Cosas que sorprenden como la lehendakaritza de Patxi, eso si López, vasco pero López, y eso a más de uno le duele. Aquellos que siguen denunciando de un modo solapado una supuesta falta de democracia en unas elecciones en las que no se ha permitido presentarse a las agrupaciones que dan soporte a la violencia. Pero las cosas son así. Las reglas del juego. Si no las sigues, simplemente, no estas en la partida.

Pero del mismo modo, me sorprende que Carlos Fabra, entre otros, se vanaglorie del apoyo que le dan lo votos, lo cual, según él, le exculpa de sus...¿delitos? Este tampoco sigue las reglas, pero por lo visto con los dirigentes del PP, por lo menos en la Comunidad Valenciana, las reglas son secundarias. Si las sigues o no, en su caso, da igual. Están en la partida.

En fin, mis mejores deseos a Patxi, y para todos los vascos. Lástima que los de otras comunidades no tengamos a nadie que vigile que se cumplan las reglas.

26 de abril de 2009

Sonrie y vive

Dicho y hecho. Aún recuerdo hace unos años cuando me prometí a mí mismo el no visitar los Estados Unidos hasta que Bush no desapareciese de la escena política de éste país. En enero desapareció, y a la primera oportunidad que he tenido, me he plantado allí. Eso sí, por motivos profesionales, la visita de placer, junto a mi maña, vendrá después. Vale la pena desde luego.

Durante mi estancia allí, he visto y vivido incontables situaciones sobre las que me encantaría escribir . Estaba emocionado de tener esas nuevas emociones que plasmar en mi blog, con notas, fotografías y bromas sobre las múltiples situaciones graciosas que he vivido.

De repente se hizo real ese cartel que vemos en algunas oficinas, bares y algún que otro local abierto al público que reza: hoy hace un día de puta madre, seguro que viene algún cabrón y lo jode. Pues apareció. El martes, en primera plana, el New York Times, en un artículo escrito por su corresponsal en Valencia, auguraba un crecimiento del paro hasta el 20% en España a lo largo del 2009. Corte de rollo. Te creas o no esas previsiones, es algo que realmente preocupa.

Para rematar, ayer viernes, salen a la luz las cifras del paro de la EPA y descubres que nos hemos plantado en más de 4.000.000 de parados. Desolador. Vístelo como quieras, apoya al Gobierno o despotrica sobre él, échale la culpa a quien quieras, la cifra está ahí, un cuatro seguido de nada menos que seis ceros.

Necesitamos un pacto de estado que reúna a todas las fuerzas políticas, sindicatos, patronal, a todos los actores de relevancia en nuestra economía. Necesitamos que desaparezcan las discusiones con objetivos egoístas y empecemos todos a trabajar como un gran equipo, que se alcance un acuerdo que le ponga las pilas a todo el mundo. El fondo es importante, y no soy yo el más indicado para hacer propuestas que nadie va tener en cuenta, y la forma también lo es.

Leía hoy un artículo que hablaba de los dos puntos imprescindibles para salir de este agujero en el que estamos metidos, y estoy completamente de acuerdo. Uno es trabajar mejor, no más horas, sino mejor, tomar un compromiso personal de productividad. El otro, vivir bien, feliz, optimista. Disfrutar de lo que tienes y saborear cada segundo de tu vida.


El primer punto depende exclusivamente de cada uno de nosotros, es cuestión de actitud -podríamos escribir una enciclopedia sobre esto pero no es el caso-. El segundo es inalcanzable si cada declaración por parte de un político se centra en atacar la incompetencia del otro, con el único fin de, bien mantener, bien alcanzar el poder lo antes posible.


En mi visita a los Estados Unidos me ha llamado la atención ese sentimiento de unidad para enfrentarse a la crisis que necesitamos nosotros también. Una de las claves es que ellos tienen algo que aquí, algunos, echamos en falta. Un jefe del estado con capacidad de provocar y liderar ese pacto.


No me refiero al Presidente del Gobierno.

7 de abril de 2009

La cruz de la vergüenza

Nada que no hay forma. ¿ Por qué el estado no respeta mis creencias?¿ Por que me discriminan a mí y a los que piensan como yo?¿ Por qué se nos trata como ciudadanos de segunda? ¿ Por qué el símbolo de unos pocos está presente en un acto que es verdaderamente importante para todos?

Una vez más en el acto de toma de posesión de los nuevos ministros, a la hora de prometer el cargo ante el Jefe del Estado, un símbolo que no me representa en absoluto, ni a muchos otros ciudadanos, estaba presente. Ocupaba un lugar privilegiado, a la vista de todos, añadiendo al acto en sí, unas connotaciones que están completamente fuera de lugar en un estado laico. ¿ Hasta cuando?

Me refiero al crucifijo presente junto a la Constitución Española sobre la que se promete el cargo. Un símbolo, el crucifijo, que ataca directamente las creencias de muchos que no nos sentimos, por mucho que la Iglesia Católica nos tenga en su lista de seguidores, católicos.

Me declaro abiertamente no católico, tengo mis creencias personales pero no son las que promulga la Iglesia Católica. ¿Que pretende la jefatura del estado al imponerme ese símbolo en el acto de toma de posesión de los ciudadanos que me representan? ¿ Que no me olvide del yugo moral bajo el que se me ha educado? ¿ Tranquilizar a la curia y demostrarle que aún tienen una puerta abierta a recuperar el poder que tuvieron en tiempos pasados?¿ Que sentido tiene hoy?

Al igual que yo, muchos ciudadanos profesan religiones o creencias distintas del catolicismo. ¿ No tenemos derecho a que se nos respete?¿ Por que esta imposición? Preguntas sencillas que me gustaría que alguien me responda.

Simplemente me parece una indicación más de la unidad virtual existente entre la Monarquía y la Iglesia Católica. Un motivo más para avanzar, al igual que lo ha hecho la sociedad, hacia otro tipo de jefatura de estado.

No pretendo cuestionar la monarquía, aunque no soy monárquico, pero reconozco la aceptación que tiene en la mayoría de los españoles. No ha llegado el momento de ese cambio. Pero si exijo que se respete mis creencias, que desaparezca este símbolo y que en este acto esté presente únicamente el que nos representa a todos. La Constitución Española.

Tengo el mismo derecho que cualquier otro ciudadano a sentirme representado en el momento en que los miembros del gobierno del estado prometen sus cargos.

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