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8 de febrero de 2009

Transformar parches en soluciones

Un amigo me comentaba hoy una iniciativa que han tomado en el ayuntamiento de su pueblo para ayudar a las familias que han entrado ya en la fase de pérdida de toda protección social por parte del estado. En resumen, que se han quedado sin trabajo todos los miembros de la familia y su prestación por desempleo se ha agotado. Desde luego es una obligación moral dar solución a estas situaciones y ayudarles en los próximos meses a superar estos problemas y a recuperar el ánimo que les permita tomar iniciativas que eviten su exclusión social.

La idea no es otra que crear, aprovechando el superávit que este ayuntamiento tiene de los años anteriores, una bolsa de empleo dirigida a ellos. Darles trabajo. Invertir una parte de ese superávit en los ciudadanos que en el fondo, son los propietarios finales del mismo.Aunque no los únicos.

Claro, los empleos que se generarán son de gasto, tareas que no crearan riqueza. Pequeñas reparaciones que de otro modo quedarían pendientes durante años, mayor limpieza en la población, cosas de este estilo.

No es una mala idea, creo yo, siempre y cuando no ocupen espacios de actividad que correspondan a empresas privadas que vean disminuida su actividad como consecuencia de este plan. Una pieza más del puzle que están intentando componer las administraciones públicas para mover de nuevo la rueda del consumo.

Una idea que se me ocurre es transformar parte de este gasto en inversión. Inversión en formación. Me explico. La mayor parte de las personas que se encuentran en esta delicada situación, tienen una formación insuficiente para incorporarse de nuevo al mercado laborar desarrollando tareas de mayor valor añadido. Demosles pues formación. Incluyamos en las tareas por las que se les va a pagar un salario formación. En lugar de estar 8 horas al día limpiando o reparando calles, que parte de esas horas las dediquen a aprender nuevas habilidades.

Cada uno a su medida. El punto de partida de cada uno es muy dispar. Pero intentémoslo, enseñemosles nuevas actividades -la mayoría vienen del sector de la construcción, un sector que difícilmente podrá absolverlos de nuevo- que en un futuro les abran nuevas oportunidades.

Se me ocurren muchos inconvenientes para llevar esta idea a cabo, pero seguro que existen soluciones para ello. Solo hay que trabajarla un poco más. La base para su desarrollo desde luego es la solidaridad del resto de los ciudadanos que, por suerte no estamos en esa situación, para aceptar este tipo de iniciativas y una actitud adecuada por parte de los implicados en las mismas para aprovechar el esfuerzo de sus conciudadanos.

Es necesaria una acitud similar a la que se esgrimió en los pactos de La Moncloa, tan nombrados hoy en día, pero entre ciudadanos en lugar de entre fuerzas políticas, ya que éstas, no están por la labor, o al menos, eso parece.Es solo una idea.

2 de febrero de 2009

El puto amo, Wyoming

Menudo gol le acaba de meter el Wyoming a intereconomía. ¿No lo has visto? No sabes lo que te pierdes. Sigue este link (video) . Ha sido un puro montaje que se ha currado el Wyoming y el equipo de el intermedio y que han enviado a Intereconomía. Estos últimos han hecho una promoción anónima del video en youtube y en sus blogs asociados, directamente, en plan Lamela con la denuncia por los cuidados paliativos del Doctor Montes. Sin contrastar nada, simplemente frotandose las manos y disfrutando con un motivo más para seguir descalificando a aquellos que no piensan como ellos y que tienen un cierto impacto, por desgracia no suficiente, en la sociedad.

Para esta gente, intereconomía, lo importante no es la información y la opinión, sino la manipulación. Tienen derecho a pensar como quieran y a defender sus posturas, aunque usen los privilegios que les otorga la cercanía a lo más rancio de la derecha española. Pero por lo visto como todo ser con un poco de cabeza no las asumiría, su única opción es atacar las ideas de los demás.

Toda una lección del equipo de la sexta. Esto les va a dar más audiencia que el futbol pirata ;)

Wyoming, eres un genio.

31 de enero de 2009

No todo va a ser sufrir, las vacaciones de fin de año



Crisis? What crisis? No todo va a ser trabajar y trabajar. Con los cuatro duros -para los mas jóvenes digamos euros- una semanita en la Riviera Maya y a disfrutar. A bucear, leer y dormir. Que nos lo merecemos.
A quien le apetezca, ahí tiene un video de las inmersiones de Cozumel. Una isla frente a Playa del Carmen, cerca de Cancún. Despues de conocer esto, hay un motivo más para seguir luchando.

28 de enero de 2009

Educación y ciudadanía

Soy un adicto a los blogs. Cada vez más me encanta leer como piensan, opinan o simplemente se expresan personas como yo, que simplemente necesitamos dar salida a nuestros pensamientos e ideas por si hay alguien, ahí fuera, a quien le puedan interesar.

Habitualmente mis inquietudes vienen motivadas por situaciones que vivo personalmente u observo en la distancia en mi paso diario por este mundo. Las ideas que pasan por mi cabeza están en muchas ocasiones relacionadas con la actualidad. Mi adicción a la información es total. Pero, realmente, en pocas ocasiones me siento motivado a expresar mi punto de vista sobre temas ultra debatidos en artículos de opinión, tertulias y demás actos de reflexión pública. Me gusta expresarme sobre temas menos tratados.

Pero hoy, definitivamente, no puedo evitar referirme a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia sobre el derecho a la objeción a la asignatura de educación para la ciudadanía. Una vez conocida esta sentencia han comenzado las declaraciones y me hace gracia escuchar a aquellos que hablan de la falta de interés en un consenso por parte del gobierno como detonante de todo el problema.
El resultado ha sido apabullante, 22 votos contra 7. Un 75% de los jueces en el TSJ han defendido las tesis gubernamentales sobre este asunto. Tan malo, no será. Tan inaceptables no pueden ser las posturas oficiales como para no encontrar un punto de encuentro entre las partes que nos hubiese ahorrado esta situación vergonzosa.

En el trasfondo de todo esto está, como no, la iglesia católica y su intención de seguir moldeando, sin injerencias externas, la moral y el carácter de los niños españoles al igual que hicieron con nosotros gracias a su relación privilegiada con el poder. Les jode que l@s niñ@s de hoy, que serán quienes decidan el rumbo de la vida en este país en el futuro, puedan aprender a ser tolerantes, a crear su propio criterio, a pensar diferente y a no tragarse las tesis arcaicas que la iglesia católica lanza continuamente para mantener bajo control a los temerosos de Dios.

Es triste que en el siglo XXI esta institución mantenga una posición de influencia excesiva en la funcionamiento de nuestra sociedad. Por suerte cada vez son menos los que aplauden y acatan las estupideces -me lo parecen a mi que no a todos, claro -que lanzan desde los púlpitos.
Solamente aclarar que no me opongo en absoluto a la libertad de credo, que cualquier religión y sus seguidores tengan el camino libre para realizar su labor de adoctrinamiento. Lo que no acepto ni aceptaré nunca es el trato privilegiado que la iglesia católica tiene por parte del estado español.

Por suerte, que no gracias a Dios, las cosas han evolucionado, pero no lo suficiente y aún se mantiene un vínculo especial entre el estado y la iglesia católica. Un vínculo que se mantiene de un modo solapado y que me parece vergonzante, iglesia-monarquía. Esa es la puerta de entrada que les queda. Debemos cerrar esa puerta, y la mejor forma de hacerlo, es cambiarla.

22 de enero de 2009

¿ A donde queremos ir?

Recuerdo, allá por los 80, ese temazo de siniestro total que rezaba: “¿Quiénes somos de donde venimos y a donde vamos?” En aquel entonces entre la cerveza que corría por el interior de tu cuerpo y el sudor que lubricaba tu piel, realmente no te parabas a pensar en lo profundo de la cuestión.

Pero hoy, unos cuantos añitos después, con un poco menos de pelo y algo más de cordura, a veces te entra la vena filosofal y te planteas cuestiones profundas como la de siniestro y reflexionas sobre ellas de un modo serio. La verdad es que cuando te enganchas al vicio de la reflexión al final cuestionas todo lo que te rodea, todo lo que lees, ves y escuchas. Es muy entretenido y motivante si consigues mantener controlado y ponderar en tu carácter el efecto que esas reflexiónes provocan en él. Resumiendo, si no te agobias.

Es como cuando fumas, ya me entiendes. Situaciones irritantes y preocupantes que, a priori, te sacan de tus casillas, que te encienden y te irritan al no encontrar la forma de hacerlas cambiar, con la guarnición adecuada, se transforman en elementos cómicos con los que te puedes reír un buen rato. Y al final, todo sigue igual, te amargues o te rías.

Reflexionar en la justa medida no es dañino. Es más, es bueno y estimulante.

Estos días le doy vueltas a la insostenibilidad del modo de vida que tenemos en occidente. Insostenibilidad demostrada por la situación a la que hemos llegado fruto del liberalismo económico promulgado por los líderes políticos, de la irresponsabilidad de los responsables, de la avaricia de los pudientes. Entre otros factores más, claro.

Lo más grave de todo esto, es que los que realmente sufren el caos que han provocado los individuos – y las individuas, aquí hay para todos- mencionados anteriormente, son las clases medias y las más humildes. Gente que lo único que ha hecho ha sido creer en la capacidad y en los principios de otros. En líneas generales ya tenemos el quienes somos y el de donde venimos.

¿A dónde vamos? Desde luego no a donde deberíamos ir. Los líderes políticos que tenemos son los mismos antes y durante esta crisis. Personalmente no confío en la capacidad de la mayoría de ellos para redirigir, ya no la economía, sino la sociedad. Necesitamos una sociedad culta, bien formada, con criterio propio y capaz. Que no se lo crea todo, que cuestione muchas cosas, que consuma más libros y menos telebasura.

Para construir un edificio sólido son necesarios unos cimientos sólidos, y una sociedad sólida es una sociedad culta, con criterio e inmune a la manipulación. Es tarea de todos construir esa sociedad, y no esperar a que otros lo hagan. A la mayoría de los que podrían hacerlo, no les interesa.


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